dimecres, 15 d’agost de 2012

BANDIDOS FETIDOS

Hola!
Ayer cuando salía de trabajar, me crucé con unos chavales que iban corriendo y riendo, yo pensé ya han hecho alguna gamberrada. Pero no les puedo culpar yo de los 14 a los 16 años también la lié bastante en mi pueblo junto a un par de amigos. Así que hoy tenemos una de esas viejas batallitas  que tanto disfrutan ciertos lectores de este blog. Bueno de hecho este es uno de mis ''deep dark secrets'' y hoy sale a la luz por primera vez, así que disfruten que eso no volverá a pasar hasta dentro de un buen tiempo o puede que nunca. Esta es la historia de como unos amigos y  yo nos convertimos en los bandidos fétidos!

 La verdad es que disfrutábamos mucho a costa del malestar de otras personas.Pero bueno no eran gamberradas malas sino mas bien trastadas de esas que ríes y te pueden molestar un poco pero a los minutos ya se ha acabado.
 ¿ A que me refiero ? Pues a tirar bombas fétidas. Había una tienda donde la dependienta nos miraba siempre mal, además la tipa nos caía muy mal . Así que tramamos una broma, esa sería lanzar una bomba fétida en la tienda donde trabajaba para amargar-le la tarde.



Se que un lector al ver la foto dirá "Uaaala ya no me acordaba!"


Así que un viernes, por la tarde al salir del cole fuimos a una tienda de artículos de broma y compramos una cajita de bombas fétidas. Esas en las que te venían 3 bombas por 75 o 100 pesetas. Nos dirigimos a la tienda y entramos disimulando, nos dirigimos al fondo en un rincón donde no nos vieran y lanzamos la bomba . Lo malo es que sonó un pequeño 'crash!' , andando con brío nos dirigimos a la puerta y nos fuimos delante que había unos bancos para sentarse desde donde podíamos ver lo que pasaba dentro. La gente salia can cara de asco y la dependienta en cuestión a la que bautizamos como "la gorda" salió y miro a ambos lados de la calle buscándonos por que sabia que eramos nosotros. Al verla venir nos apresuramos en ocultarnos entre risas detrás de una furgoneta aparcada en la acera de enfrente.

A la semana siguiente quisimos volver pero claro la tía sospechaba y seguro que nos registraría al entrar así que sin que nos viera esperamos al lado de la puerta y cuando alguien entró aprovechamos para soltar el proyectil apestoso. Repetimos el procedimiento de fuga,con mismos resultados, pero al estar en la entrada la tipa lo vio enseguida y lo fregó eliminando así rápidamente el olor fétido.
Teníamos que perfeccionar nuestros golpes.Así que nos fijamos que en el aparador había unos pequeños agujeros en el cristal ,ya que aquello antes había tenido otra puerta . La medida era perfecta para meter las bombas pero al meterla no caía con suficiente fuerza como para romperse. Así que le rompimos la parte superior de la botella y soltamos la solución fétida por el agujero.
Eso nos dio mucho juego ya que hasta que no cambiaron el aparador y vieran una manchita en el suelo pasaron varios días. Taparon los agujeros con una pegatina pero nosotros con las llaves de casa lo agujereamos de nuevo y vuelta a las andadas. Cada viernes la tienda apestaba.
Hasta que lo taparon con silicona y se acabó la broma.

Al ir tanto a comprar bombas fétidas la dependienta de la tienda de bromas nada mas entrar nos mostraba las ultimas novedades en artículos apestosos. La joya de la corona era un spray repelente de vampiros llamado " Eau des Carpates " que apestaba a ajo y era insoportable. Lo malo era que el que lo tiraba lo tenia que hacer con guantes de esos de cirujano ya que el pestazo se te quedaba en los dedos.

Recuerdo crear el caos en el insti con ese spray y nunca supieron que era yo, los que lo sabían nunca se chivaron. Vaya de mis pocos buenos recuerdos del insti.
Bueno pues esperando haberos entretenido con este relato de mis años salvajes me despido hasta la próxima!
Gracias por leerme.

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